Agatha se escabulló entre los presentes con unos grandes anteojos negros, un pañuelo negro cubriendo su cabello y un sobretodo del mismo color. Si fuera en otro contexto parecería muy pero muy sospechosa. Pero todos estaban vestidos igual para la ocasión. La despedida del gran Brixton. Nadie volteó a verla, porque parecía un pariente lejano. Alguna tía solterona y millonaria que se había aislado en su propia mansión alejada de la civilización. Gracias a las decenas de prendas caras que le había