-¡Mami mami! ¡Apúrate! ¡Despierta!- Gritó Leónidas saltando sobre su cama con la energía que solo podría tener un niño.
Selene se hundió aún más en las sábanas. Luego del encuentro con Hermes, la angustia se había apoderado de su cuerpo y no había tenido ganas de nada.
-¿Qué haces todavía acostada?- Dionisio abrió sin piedad las cortinas que dejaron entrar los fuertes rayos de sol- Hoy tenemos una cabalgata grupal ¿Recuerdas?
“Oh claro, la maldita cabalgata. Muero de ganas de ver a Hermes ll