-¡AHHH!
-¡Mierda Dionisio!- Hermes se bajó de un salto de su caballo.-L-Lo siento, no sé en que…
-¡Maldito hijo de puta!- gritó agarrándose la pierna con dolor, retorciéndose en el suelo como un animal al que había que sacrificar.
De un momento a otro, todos los invitados rodearon a los hermanos.
“¿Qué sucedió?” “Oh dios mío, no quiero ver” “¿Acaso estaban discutiendo?” “Qué vergüenza… dos adultos”
Hermes se acercó asustado a su hermano, sin saber que hacer y con las manos temblando de los n