-Que extraño, juré que me había dicho que estaría en la piscina- murmuró Selene.
Extrañada, la azabache dejó su bata a un lado y se sentó en la orilla de la piscina, hundiendo sus delgadas y blanquecinas piernas en el agua hasta la rodilla.
-Ahh…- suspiró sintiéndose relajada.
Eran las peores vacaciones de los últimos 10 años, en vez de relajarse se había estresado más que nunca.
Mientras observaba su reflejo borroso en el agua cristalina no pudo evitar pensar en Hermes y en cómo se había c