Christhopher estaba en una oficina moderna, con vistas panorámicas del puerto, donde su hermano Santiago y su padre Rodrigo esperaban a que el notario completara la firma de los documentos para formalizar la adquisición de la naviera. La emoción y la tensión eran palpables.
Él, vestido con un traje elegante, miraba los papeles con atención. Santiago, igualmente bien vestido, estaba sentado frente a él, con una expresión seria. Rodrigo, el padre de ambos, estaba al lado del notario, revisando