Raúl
Me desperté adolorido en una habitación extraña. Lo último que recuerdo es que estaba en la cama con Elizabeth. La maldita se resistió demasiado y me golpeó. Ya conseguiré mi venganza; será mía tarde o temprano.
Fui interrumpido cuando él se acercó a mí, notándose la furia en su mirada.
—¡Al fin despiertas, imbécil! —me gritó mi primo, Rogelio, con los ojos llenos de desprecio.
—Habla más bajo, Rogelio —le pedí con un susurro mientras me sentaba con dificultad.
—¿Me insultas después de que