Luciana había invitado a Elizabeth y a Mariana a cenar en su departamento. Ella considero que le haría bien a Chris convivir con ellas. Sin embargo él estaba muy serio.
—Es un gusto que estés aquí, mamá —dijo Chris, sirviendo el vino mientras miraba a Elizabeth.
—Gracias, hijo. Me alegra verlos a los dos tan bien —respondió Elizabeth, sonriendo a Chris y a Luciana.
Mariana, sentada junto a su madre, se inclinó hacia adelante para tomar un trozo de pan, pero no dejaba de observar a su hermano.