Christopher estaba tranquilamente en su oficina, charlando con su amigo Alessio sobre los próximos movimientos de la empresa, cuando se dio cuenta de que su hermano gemelo, Santiago, acababa de llegar.
—Buenos días, hermanito. Hoy sí llegué temprano —saludó Santiago con una sonrisa casual, dejándose caer en el sillón frente a él.
Christopher lo miró con seriedad, sin compartir la ligereza de su tono.
—Las cosas cambiarán, Santiago. Debemos ser más responsables —respondió Christopher con firmeza