Luciana se despertó completamente desconcertada, sintiendo una fuerte punzada en la cabeza que la hizo fruncir el ceño. Recuerda haber subido al baño, pero luego todo se volvió borroso. Apenas podía entender cómo terminó en la habitación de Mariana, donde aparentemente se quedó completamente dormida. Al abrir los ojos, vio a Santiago, uno de los gemelos, acercándose a ella con una sonrisa en el rostro.
—Buenos días, bella durmiente —dijo él con un tono divertido, mientras se sentaba en el bord