Lunes por la mañana. Día del testimonio.
Desperté a las cinco de la mañana con el corazón acelerado. Había soñado con mi padre. Con el accidente. Con los frenos fallando.
León ya estaba despierto a mi lado.
—¿Pesadillas?
—Recuerdos. O lo que imagino que fueron sus últimos momentos.
—Hoy termina. Hoy él obtiene justicia.
—Si llego viva al tribunal.
—Vas a llegar. Confía en el plan.
El plan era meticuloso. Marcos lo había repasado tres veces la noche anterior.
Salida a las siete de la mañana. Dos