Octubre llegó con la primavera completa instalada en Santiago.
El jardín que Inés había diseñado para la boda había evolucionado. Héctor lo mantenía con una dedicación que nadie le había pedido explícitamente pero que era completamente consistente con su forma de operar, anticipando lo que importaba antes de que alguien lo nombrara.
Las flores blancas habían cedido espacio a otras cosas. Más color. Más volumen. Como si el jardín hubiera decidido por su cuenta que ya no necesitaba ser perfecto s