Dos semanas de luna de miel habían pasado volando, París con sus museos y cenas bajo la Torre Eiffel, Roma con sus ruinas antiguas y pasta increíble, y ahora Grecia, nuestro último destino antes de volver a Chile.
Santorini era exactamente como las fotos, casas blancas con cúpulas azules colgando de acantilados sobre el mar Egeo, atardeceres que pintaban el cielo de naranja y rosa, aire cálido de febrero que era verano en Chile pero invierno aquí.
Habíamos reservado una villa privada en Oia con