La segunda vez que me case con León Valverde, quería que fuera completamente diferente a la primera.
La primera vez había sido rueda de prensa y traje sastre negro y cara de guerra. Había sido estrategia y declaración pública y el apellido Valverde usado como escudo. Había sido necesaria y correcta para ese momento, pero no había sido mía.
Esta vez quería que fuera mía.
Se lo dije a León el domingo siguiente, sentados en la terraza con café, antes de que el día tuviera demasiadas otras cosas en