Sara organizó todo.
Eso significaba que yo no sabía nada hasta el sábado en la mañana cuando me mandó un mensaje que decía vístete cómoda, nada de tacones, en veinte minutos estoy en tu puerta y colgó antes de que pudiera preguntar algo.
Me puse jeans y zapatillas por segunda vez en pocas semanas para un evento misterioso organizado por alguien que amaba. Estaba aprendiendo que eso era una categoría propia.
León me encontró en el pasillo.
—¿Adónde vas?
—No tengo idea.
Me miró.
—¿Y eso no te mol