El Mercedes negro llegó puntual a las 5:30 PM. Sara me había ayudado a elegir el outfit: traje pantalón negro, blusa blanca, tacones que me hacían caminar con autoridad. Nada de víctima. Todo poder.
—Última oportunidad para huir —dijo Sara en la puerta.
—Ya no hay a dónde huir.
—Entonces que sea épico.
Me abrazó fuerte. Luego me soltó y me empujó hacia el auto.
El chofer abrió la puerta sin decir palabra. Subí.
León estaba en el asiento trasero, revisando documentos en una tablet. Traje gris os