Sara me esperaba en la puerta de su edificio cuando llegué en taxi. Me vio descalza, con el vestido arrugado, y no preguntó nada. Solo me abrazó.
—Entra. Ya está el café.
Su departamento olía a rabia contenida. Tenía la laptop abierta, mostrando el artículo de Bruno Herrera. Ya estaba publicado.
"LA VERDAD DETRÁS DE LA GALA: CORREOS REVELAN CONSPIRACIÓN DE LOS LARRAÍN PARA USAR A ANALISTA COMO CHIVO EXPIATORIO"
Las fotos de los correos estaban ahí. Cada palabra. Cada línea. "Ella es la opción m