Miércoles por la mañana, tercer día sin hablar con León, desperté con mensaje de Inés.
"Necesito verte, es importante, ¿puedes venir a mi departamento?"
Respondí: "¿Está todo bien?"
"No realmente, por favor ven."
Manejé hacia departamento de Inés en Providencia llegando a las diez, ella abrió la puerta luciendo tensa.
—¿Qué pasó?
—Mi mamá apareció ayer.
—¿Sofía? ¿Qué quería?
—Hablar sobre ti y papá, dice que escuchó que pelearon.
—¿Cómo se enteró?
—No lo sé, pero estaba muy interesada en detall