Tres semanas después del nacimiento de Emma, estaba parada en terreno de Chicureo mirando doscientas hectáreas que pronto se convertirían en comunidad mixta de cuatrocientas viviendas, el viento frío de agosto golpeando mi cara mientras revisaba planos con el arquitecto jefe.
—Aquí van las doscientas unidades premium —explicó Andrés Mora señalando sector norte—. Vista a la cordillera, lotes más grandes, construcción comienza en dos semanas.
—¿Y las viviendas sociales?
—Sector sur, diseñadas par