Martes a las dos de la madrugada, mi teléfono explotó con llamadas de Bruno, voz tensa y acelerada atravesando mi sueño.
—Abril, estamos en el hospital, Sara está sangrando, dicen que tienen que sacar al bebé ahora.
Me senté de golpe, León despertando inmediatamente a mi lado.
—¿Qué hospital?
—Clínica Alemana, pero no vengas todavía, están preparándola para cesárea de emergencia, te llamo cuando sepamos algo.
—Bruno, voy para allá.
—Abril...
—Voy para allá, no voy a quedarme aquí esperando.
Col