De regreso al cubil, Milia recibió a su hermano con la noticia de que su tío y primos habían arribado. Alexis masculló no sé qué de un asunto que tenía que atender y fue a encerrarse en su despacho.
Sofía se encaminó a la cocina, desde donde provenían los chillidos y lamentos de Shadow. Sí, negaba a llamarlo “ perro”, en su fuero interno estaba convencida de que Shadow era un nombre mucho más apropiado para el lobito.
Al llegar a la cocina se paralizó.
Yura y su hijo estaban en ella, acorraland