Capítulo XXV. Alcohol, sexo y otras locuras I.
Valerie.
Poco a poco comencé a abrir los ojos, la luz que entraba por la ventana era insoportable.
- “Pero ¿Quién ha puesto al maldito sol delante de mi ventana?”- extrañada que hubiera tanta luz, ya que por mucho sol que hubiera, en mi habitación nunca entraba tanta luz. Tras un segundo de recapacitación, supuse lo más lógico e inevitable, no estaba en mi casa, en mi piso.
Eso me hizo abrir los ojos de golpe, mirar a mi alrededor, lo que como me dejaba el maldito dolor de cabeza, que sentía. P