Capítulo XXIV. El despertar de Hera.
Samary.
El calor me invadía, mientras me deposita sobre la enorme cama kingside, nuestros labios se acaban de separar y nos miramos a los ojos, el deseo que vi en los suyos, me paralizo, secando mi garganta.
- “No tengas miedo, iré despacio, tenemos toda la noche, tu cuerpo se tiene que acostumbrar a lo que siente, y debemos descubrir que es lo que te gusta y te haga sentir más placer, que tu cuerpo se comunique conmigo.”- me dijo acariciando con sus labios mi cuello.
Yo no sabía sí mi cuerpo