Capítulo XXVI. Alcohol, sexo y otras locuras II. La primera oleada de venganza.
Valerie.
Cuando llegué al salón me encontré con que ya había llegado el desayuno, el café estaba caliente, y por servir, en una mesa auxiliar con algunos platos extras de desayuno, que sinceramente no me parecieron nada apetecible en este momento, dado el estado nada estable de mi estómago.
Busqué a Bacon y no lo encontré, hasta que me acerqué a la terraza, donde lo vi sentado en un cómodo sillón rodeado de enormes plantas, junto a una gran yacusi. Estaba revisando su móvil, y su cara era todo