Capítulo XXIII. La primeras horas en la noche de una recién casada.
Samary.
- “Así que nos volvemos a encontrar, y sigue igual de desagradable, señorita Courcel ¿No le han enseñado que, si no tiene nada agradable que decir, mejor sé que mantenga callada?, más cuando está comiendo y bebiendo a costa de las personas a las que está criticando.”- mientras yo estaba sumida en mis dudas, dentro del cubículo, Robin se provecho para abrir la puerta, y ser ella misma, en todo su esplendor.
Así que a mí no me quedo más que seguirla, mientras miraba a las dos mujeres que