Capítulo treinta y ocho. Convictos
Donna
Me encuentro sentada en un pequeño catre dentro de una horrorosa celda en la cárcel del condado de Nebraska. Jake respira aun como un toro, desenfrenado. Furioso. Su mano derecha se encuentra vendada, tiene el labio de abajo partido y un cardenal en el pómulo izquierdo cortesía de uno de los policías porque también lo quiso golpear. Sin embargo, quien lanzó un zapato a la cabeza del agente fui yo y por esa razón me encuentro encerrada. Entiendo y acepto que Jake se pasó de la raya al golp