Capítulo treinta y ocho. El diablo también sabe amar
El diablo también sabe amar
Un gemido ronco abandonó los labios de Pilar al sentir los labios de Domenico deslizarse por su cuello, ella ni siquiera sabía cómo habían terminado en la habitación y tampoco estaba interesada. De lo único de lo que era consciente era de tener su cálido cuerpo pegado al suyo, saberlo vivo y suyo era sin duda lo mejor.
Domenico se olvidó de todo y de todos, en ese momento todo su ser era exclusivamente para Pilar, no quería que nada empañara su amor y su entrega. N