La muerte de mi madre.
Natalia Bernal.
Me encontraba destrozada junto con Paula, escuchando a mi madre, que había tenido una gran crisis. Su respiración era débil, y cada palabra que pronunciaba parecía requerir un esfuerzo titánico.
—Mis niñas... —dijo con una voz apenas audible—, deben cuidarse la una a la otra cuando yo ya no esté.
Paula estaba a mi lado, aferrándose a mi brazo, tratando de contener las lágrimas, pero sus sollozos la traicionaban. Yo me sentía igual de impotente, deseando poder hacer algo,