Belén respondió a la persona que estaba fuera de la puerta, luego se levantó y se sentó en el sofá.
Axel entró con el almuerzo preparado para Belén en la mano.
—Señorita, es hora de almorzar.
Axel colocó la comida recién hecha sobre la mesa de centro.
Le había preparado tres platos y una sopa de acuerdo con el apetito de Belén.
Aunque Belén era exigente con la comida, no comía mucho.
Echó un vistazo al almuerzo de hoy, que era diferente al de ayer, pero igualmente apetitoso.
Axel le sirvió algun