Belén sonrió y dijo, —Qué considerado eres. Nunca se me ha ocurrido llevar a mi familia comida típica de otras ciudades para que la prueben.
—No me gustan esas comidas, así que no me apetece comprarlas.
No había muchos platos típicos y aperitivos que Belén aceptara y apreciara.
—Cada vez que visito a una ciudad nueva, le llevo a mi familia algunos productos típicos y, a veces, también se los regalo a mis parientes y amigos.
Axel siempre hablaba con una sonrisa, y cuando la miraba sonriendo, Belé