Dalia había sido cazada y mordida por los perros y estaba muy asustada.
Al ver a varios perros vigilando la puerta, no se atrevió a acercarse, y sólo pudo aparcar lejos y sentarse en el coche.
Sacó el celular y llamó a su hermano Thiago.
Thiago no contestó y al cabo de varios minutos le devolvió la llamada.
—Thiago, ¿dónde estás? ¿Todavía me consideras como tu hermana? ¿Por qué no contestas a mis llamadas?
—Sólo sabes complacer a esa ciega, sí, ahora es rica y poderosa, sólo tienes que hacerla c