—No le di nada. Sabía que quería montar líos; quería desacreditarte. No la dejé entrar en la mansión, salí a verla.
—Si le doy dinero, seguramente vendrá a pedírmelo en cuanto se quede sin dinero, así que de ninguna manera lo haré.
Isabel dijo: —Las palabrotas que soltaba tu hermana eran tan insoportables que dejé que alguien la tapara la boca y se la llevara a rastras.
—Es tu hermana, no me importa cuál sea vuestra relación, el hecho de que haya venido a pedir dinero tiene que ser conocido por