Por supuesto, sabía muy bien que su nuera era amable en apariencia, pero en realidad era una mujer muy valiente.
—Isa, ¿has salido del trabajo? ¿Ocupada hoy? ¿Cansada?
—Estaba en la florería esta tarde, recortando las ramas de las flores recién llegadas, nada de cansada -dijo Isabela sonriendo-. Mamá, ¿has cocinado algo delicioso y que vuelva yo a comer?
A Isabel le entristecía mucho que su nuera hubiera sufrido en el pasado, y cocinaba personalmente para ella siempre que su nuera estaba libre.