—Vale, ve a ocuparte, ahora mismo voy con tu papá a comprarte el vestido y los tacones.
Teresa terminó alegremente la llamada.
En cuanto dejó el celular, gritó: —¡Román!
—¿Qué pasa? —contestó Román, que enseguida entró corriendo desde fuera.
—¿Qué ha pasado? Gritando tan fuerte y con pánico.
—Ponte inmediatamente la ropa ahora mismo y acompáñame a hacer la compra, voy a ayudar a mi hija a elegir la ropa, ahora está dispuesta a llevar ropa de mujer, por fin podré comprarle esos vestidos bonitos.