Quiana quiso ayudarle a tirar de su maleta, Alejandro se negó cortésmente, diciendo: —Gracias, Quiana, pero en la maleta sólo hay ropa, nada pesada, y yo soy un hombre, ¿cómo puedo pedirte que me ayudes?
—Vale, vale, aquí tienes las salchichas. No te gustan picantes, éstas no tienen chile.
Alejandro cogió la bolsa que ella le entregó, que contenía dos salchichas asadas. Sacó una y le dio un mordisco.
Quiana le dio a Alejandro el resto de los bocadillos, y mientras Alejandro los cogía, ella le co