Se dio la vuelta y lanzó un puñetazo a la cara de Callum.
Callum lo esquivó con agilidad y enseguida le devolvió el puñetazo al hombre, que inclinó su cabeza para evitarlo por poco.
El espacio dentro del coche era reducido y el hombre, que olía a tabaco, veía limitados los movimientos. Aunque hizo todo lo posible por resistirse y luchar con Callum, no tenía tanta ventaja como él porque estaba sentado y Callum estaba de pie.
Callum estaba tan furioso que no mostraba ninguna piedad en sus golpes.