La señora Nuñez no estaba muy lejos, charlando con otras damas. Se había dado cuenta de la discusión entre sus dos hijas, pero no reaccionó y siguió charlando tranquilamente con las demás.
Isabela permaneció en silencio un buen rato antes de coger la copa de vino que le tendía su hermana y preguntar.—¿Pagarás las flores después de que yo me beba el vino?
—Con tanta gente presente como testigos, si te bebes el vino, conseguirás todo este dinero.
—Bien.
Isabela se llevó la copa de vino a los labio