Serenity mantuvo observando a la señorita Nuñez y vio que no le daba el vino drogado a nadie más, ni se lo bebía ella misma. Sintió un poco de curiosidad, ¿para qué demonios hizo eso?
Pronto Serenity tuvo la respuesta.
No era que el vino no fuera para nadie, sino que la persona como objetivo acababa de llegar.
Una moto entró en la villa de la familia Romero y destacó mucho en el patio lleno de coches de lujo.
La persona que entró en la moto era una chica de unos veinte años, el objetivo no era e