Me dirigí al jardín para ver que todo estuviese en orden, las flores color lila y celeste estaban decorando las entradas de la mansión, había sillas cubiertas por una tela blanca y una cinta lila que decoraba sutilmente estas.
Las enredaderas que caían por el tronco de los árboles le daban un toque inigualable, al igual que aquellas luces cálidas que se comenzarían a prender en el atardecer.
Había una mesa de unos cuatro o cinco metros repleta de platos vacíos que luego tendrían comida y postre