tranquilidad
Nos encontrábamos en la mansión Ricci, Agnese estaba limpiando nuestras heridas y prestándonos primeros auxilios junto a Lorenzo.
La mujer desconocida aún estaba ahí; nos miraba en completo silencio. Lorenzo entendió un poco la situación y decidió marcharse junto a Agnese.
Leandro y yo nos quedamos en la sala en completo silencio.
—¿Eres mi madre? —pregunté nuevamente, esperando una respuesta por parte de la mujer.
—Yo… —
Nuevamente hubo silencio. Leandro se notaba un tanto incómo