Los Preparativos
Chen sonrió como si, finalmente, hubiese ganado la guerra. No era una sonrisa cálida ni celebratoria; no había en ella rastro alguno de afecto genuino. Era la expresión precisa de un hombre convencido de que había doblegado a todos a su voluntad, de que cada pieza del tablero se encontraba exactamente donde él quería. Sus ojos oscuros brillaban con una satisfacción peligrosa, casi enfermiza.
Se acercó a mí sin prisa, como un depredador que disfruta acorralar a su presa. Su pres