La mujer desaparecida
Por suerte, Matteo no había consumido mucho de aquellos fármacos, así que estábamos más tranquilos por esa parte, pero aún no teníamos rastros de Agnese.
—Bien, señor Matteo, lo bueno es que la cantidad de radiación que está en su cuerpo no es letal, pero sí debería permanecer en cuarentena unos días por la seguridad de los demás —el doctor Edward nos entregó unos nuevos fármacos.
—Al menos una noticia buena —dijo Matteo, bajando de su camilla—. Bien, Sofi, estaré en rece