El corazón de Jorge tembló.
—¿Puedes tomar mis palabras en serio?—Lucía lo miró, —¡Cuántas veces lo he dicho, solo quiero que estés bien!
—¡No me importa el resto!
—Jorge, ¡tienes que estar bien!
Lucía quien siempre ha sido dócil, rara vez tenía una expresión tan irrazonable.
Sin embargo, a Jorge le gustó mucho.
La miró en silencio con una sonrisa extremadamente suave, una de las pocas sonrisas puras en su vida.
En ese momento, incluso tuvo la más mínima necesidad de decirle su verdadera identid