Felipe Martín todavía quería decir algo, pero Álvaro Rojas dio un paso adelante para bloquearlo fuera de la puerta y le dio una sonrisa fría y educada.
—Señor Martín, es que...
Varias personas a su alrededor estaban indefensas.
Felipe se quedó en su lugar, reacio pero indefenso.
Samuel y Juan se habían estado escondiendo en las sombras, y cuando vieron a Felipe pisotear su pie, y se fue con rostro lívido.
Al ver eso, Samuel salió corriendo con una flecha, pero Juan lo arrastró con fuerza.
—¿Qué