—En aquel entonces, yo era el que se postulaba para el trono, ahora no puedo seguir equivocándome—Henry levantó la cabeza, con paciencia y determinación en su mirada—. ¡No importa cuánto cueste, debo dejar que Ánsar cure a Luna!
—¡Encontraré también a esa niña, para que madre e hija se reconozcan!
...
Después del peligro en el palacio, Lucía recibió a Soledad a su casa para recuperarse.
Soledad estaba un poco avergonzada, pensando que sólo tenía una pequeña herida. Sin embargo, en opinión de Luc