—¿Ay? — Fue el turno de Polo de ponerse blanco de miedo—. ¡No!
—Cariño, ¿vas a separarnos nosotros?
—¡Lo prometo! Prometo que no volveré a levantar, ¿vale?
No más... ¿No más?
Lucía pensaba un poco y no pudo evitar soltar una carcajada.
No importaba lo tranquilo y seguro de sí mismo que estuviera Polo fuera, siempre volvió a casa con este error incoherente.
—Vale—Lucía se burló de él despacio—. ¡Si vuelves a levantar así a tu hijo, no volverás a 'levantar' nunca más!
—Tú...
Polo puso los ojos en