Lucía se quedó helada: —Papá, ¿quienes son?
Ánsar la dio una sonrisa amarga.
—¡Deja a Santiago con la niñera, llama a Polo y os llevo conmigo a conocerlos!
Y lluego se dirigieron al salón.
Al entrar, Lucía vio a un hombre y una mujer sentados en el sofá.
El salón de la familia Ramírez era lujoso, y los dos se sentaron allí, enjoyados y regios con el traje tradicional de la zona austral.
Rafael llevaba a Lucía y Polo hasta ellos siguiendo el protocolo real.
—Señorita, señor—Rafael dijo en voz baj