Quisieron compañar el parto e investigar el estado de Pedro.
—¿Cómo va todo, papá? —preguntó Lucía preocupada.
Ánsar tenía una expresión seria y negó suavemente con la cabeza.
A Polo se le encogió el corazón.
—Puedo hacer todo lo posible por curar—Ánsar les miró—, pero no os hagáis ilusiones. No es algo que se cure de la noche a la mañana, y la medicación por sí sola no es suficiente, tiene que ir unida a otro tipo de rehabilitación.
—Bueno—asintió Polo—, gracias papá.
Ana suspiró y dijo: —En re