Capítulo 725
Lucía sonrió dulcemente: —¡Cariño, sabía que tenías hambre!

Polo se quedó sin palabra.

—Cariño, ¿qué quieres comer?

Una pregunta de opción múltiple apareció en la cabeza de Polo, y la cuestión fue que no pudo elegir la respuesta correcta.

Pensó, Lucía había sido cuidada por Betty, el ama de llaves, desde que llegó a Manchester, y las comidas hechas por Betty, debía ser confiable...

—Cariño, ¿qué tal bistec?

Lucía no dijo nada, sólo le miró en silencio.

—¡No, no, soy yo quien quiere bistec! —Polo
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