El salón de banquetes volvió al orden, y todos siguieron bebiendo, como si lo que acabara de suceder no habría sucedido.
Pero en la discusión privada, hubo algunas risas burlonas de Fiona.
Jorge tiró de Lucía para bailar, ella no era experta en bailar, pero con Jorge dirigiéndola, nadie pudo verlo, y al final de la canción ganó muchos aplausos.
Fiona tembló de ira, y Joana la miró de reojo con rostro enfadado.
—¡Inútil!
—Oye, Joana...
—¿No te anuncias como una cortesana de clase alta? ¿No todos