Capítulo 697
Los ojos de Soledad se abrieron de horror.

Miró a Daniel con incredulidad y, de repente, un escalofrío le recorrió la espalda.

El hombre estaba bien vestido y tenía un aire de nobleza, pero sus ojos eran afilados y no parecía una buena persona...

Daniel pellizcó su muñeca, la fuerza no pudo evitar aumentar.

Soledad sintió un dolor agudo y no pudo evitar gritar: —¡Señor, por favor, suélteme!

—No has respondido a mi pregunta.

—¿Qué pregunta? —Soledad pensaba un poco—. Ay, ¿de dónde ha salido esta
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